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Tres contratos editoriales sobre una mesa de trabajo, junto a un manuscrito y unas gafas

Editorial tradicional, coedición o autoedición: en qué se diferencian de verdad

4 de octubre de 2026

El mismo día, con una hora de diferencia, me escribieron dos personas. La primera, antes de contarme nada de su libro, me soltó una sola línea: «¿Es una editorial de coedición?». La segunda me dijo que tenía la novela en la última revisión y que su intención era publicarla por el modelo editorial tradicional, y que si eso encajaba con nosotros.

A los dos les contesté lo mismo en lo esencial: no, no somos eso. Y me quedé pensando que esas dos preguntas son la misma pregunta mal hecha, y que casi nadie te explica la diferencia antes de pedirte dinero o antes de pedirte el manuscrito.

Así que vamos con ello. Lo que viene no es una lista de buenos y malos, porque los tres modelos existen, los tres son legales y los tres pueden hacerse bien o fatal. Lo que importa es que sepas cuál te están ofreciendo, porque el nombre que le pongan en la web no siempre coincide con lo que vas a firmar.

Las tres vías, de un vistazo

Si solo vas a leer una cosa de este artículo, que sea esta.

Edición tradicional

Quién pone el dinero
La editorial
De quién son los derechos
Se ceden a la editorial durante unos años
Exclusividad
Sí, lo habitual
Qué cobra el autor
Un porcentaje de cada ejemplar vendido
Quién decide el título, la cubierta y el precio
La editorial
Hay selección
Sí, la editorial elige qué publica

Coedición

Quién pone el dinero
Los dos, en la proporción que se pacte
De quién son los derechos
Se ceden, normalmente en parte
Exclusividad
Sí, lo habitual
Qué cobra el autor
Un porcentaje, casi siempre mayor
Quién decide el título, la cubierta y el precio
Se negocia
Hay selección
Depende de cada casa

Autoedición con servicios

Quién pone el dinero
El autor
De quién son los derechos
Siguen siendo del autor, enteros
Exclusividad
No
Qué cobra el autor
Lo que le paga la plataforma por cada venta
Quién decide el título, la cubierta y el precio
El autor
Hay selección
No, se publica lo que el autor quiera publicar

La edición tradicional: la editorial se juega su dinero

Aquí la editorial lee tu manuscrito, decide que quiere publicarlo y paga ella la corrección, la maqueta, la cubierta y la tirada. Tú no pones un euro.

A cambio de eso, le cedes los derechos de explotación de tu obra durante un tiempo y cobras un porcentaje de cada ejemplar que se venda. Ese porcentaje es bajo, porque quien arriesga el dinero es la editorial y porque entre tú y el lector hay distribuidor y librero, que también cobran.

Es un modelo bueno y es al que aspira casi todo el mundo. El problema es el que ya sabes: los sellos grandes apenas leen manuscritos que llegan por su cuenta y trabajan casi siempre con agentes literarios. Si vas por esta vía, cuenta con meses de espera y con que lo normal es no recibir respuesta. No es desprecio, es volumen.

Si es lo que buscas, búscalo. Y no dejes que nadie te venda otra cosa diciéndote que «es prácticamente lo mismo».

Qué es de verdad una coedición

Aquí hay que aclarar algo, porque la palabra se usa para dos cosas distintas.

En su sentido de toda la vida, una coedición es un acuerdo entre dos editoriales que publican juntas una obra y se reparten los costes, el trabajo y los derechos. Pasa mucho con traducciones, con libros ilustrados y con ediciones institucionales. El autor no pinta nada en ese reparto.

En el uso comercial que se ha extendido en España, la palabra significa otra cosa: el autor aporta dinero para la publicación y, a cambio, la editorial se queda con una parte de los derechos y con una parte de lo que venda el libro. Es un modelo mixto, y como todo modelo mixto, puede ser razonable o puede ser un mal negocio, según los números.

La clave es esta, y por eso se la digo a todo el que me pregunta: en una coedición pagas y además cedes. Pones dinero y encima le das a otro un trozo de tu obra y de tus ventas, normalmente con exclusividad durante años. Eso puede compensar si lo que recibes a cambio es algo que tú no puedes conseguir por tu cuenta: entrar en librerías de verdad, una distribuidora potente, una promoción que se note. Si lo que recibes es lo mismo que te haría cualquier servicio editorial cobrando una vez, entonces no compensa.

Pregúntalo sin rodeos: ¿qué porcentaje de los derechos se queda la editorial, durante cuántos años y qué me da a cambio que yo no pueda contratar aparte?

La autoedición con servicios editoriales: lo que hacemos nosotros

Aquí pagas el trabajo y te lo quedas todo.

Tú contratas la corrección, la maquetación, el diseño de cubierta, el ISBN y el alta en las tiendas. Es trabajo profesional y cuesta dinero, igual que le cuesta a cualquier editorial del mundo: la diferencia es quién lo paga. Lo pagas tú, una vez, y ahí se acaba.

Lo que no pasa es lo otro: no cedes derechos, no firmas exclusividad ni permanencia, no tienes que comprar ejemplares y la editorial no se lleva comisión de tus ventas. La cuenta de venta está a tu nombre, así que lo que te pague la plataforma por cada ejemplar te llega a ti. Ojo, que la plataforma sí se queda su parte: eso lo hace Amazon y lo hacen todas. Pero la editorial, cero.

Decir que pagar por publicar es de estafadores es una tontería que repite mucha gente, casi siempre quien te quiere vender otra cosa. Corregir un libro de cien mil palabras son semanas de trabajo de una persona. Maquetarlo, otro tanto. Eso lo paga alguien siempre. La única pregunta honesta no es si se paga, sino cuánto, por qué conceptos y a cambio de qué condiciones.

El contrato es lo que te dice la verdad

Aquí va la parte práctica del artículo, la que te vale aunque no nos contrates nunca.

La web puede decir lo que quiera. El contrato, no. Y si lo que te ofrecen es una edición de verdad —tradicional o coedición—, eso en España es un contrato de edición y está regulado en los artículos 58 y siguientes del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual. El artículo 60 obliga a que el contrato se haga por escrito y a que diga, como mínimo:

  • Si la cesión de derechos es en exclusiva o no.
  • El ámbito territorial: en qué países.
  • El número máximo y mínimo de ejemplares de la tirada.
  • Cómo se distribuyen y cuántos ejemplares se reservan para ti, para la crítica y para la promoción.
  • Tu remuneración: qué cobras y cómo se calcula.
  • El plazo para poner el libro a la venta, que no puede pasar de dos años desde que entregas el original.
  • El plazo en que tú tienes que entregar el manuscrito.

Y si es un libro, el artículo 62 añade la lengua o lenguas en que se publicará, el anticipo si lo hay, y la modalidad o modalidades de edición.

Lo que no mucha gente sabe: si falta la forma escrita, el número de ejemplares o tu remuneración, el contrato es nulo. No «mejorable»: nulo.

Así que si alguien te habla de edición tradicional o de coedición y el papel que te pasa no tiene esas cosas, ya sabes que ahí falla algo. Y si te dicen que «eso se ve más adelante», tienes la respuesta antes de firmar.

Un apunte sobre nosotros, para que no haya trampa. Lo que firmamos aquí no es un contrato de edición de esos artículos, y lo decimos en la primera cláusula: es un arrendamiento de servicios. No adquirimos derechos sobre tu obra, así que esos requisitos no nos aplican. Te lo contamos igual porque es lo que necesitas saber cuando te sientes delante de alguien que sí dice ser una editorial de las otras.

Las tres preguntas que lo aclaran todo

Si te da pereza leer un contrato entero, con estas tres preguntas por escrito sales de dudas en diez segundos. Mándalas tal cual por correo y guarda la respuesta.

Uno. ¿Quién pone el dinero de esta publicación? Si lo pones tú, no es edición tradicional por mucho que lo llamen así.

Dos. ¿Me quedo con todos los derechos de mi obra, sin exclusividad ni permanencia? Si la respuesta es que no, pregunta qué porcentaje, durante cuántos años y qué pasa si quieres salirte.

Tres. ¿Os lleváis algún porcentaje de lo que venda el libro? Y si la respuesta es que sí, pide un ejemplo con números: cuánto cobrarías tú por cada ejemplar vendido a tal precio.

Hay una cuarta que vale su peso en oro y que sirve con cualquiera, nosotros incluidos: decidme con nombre y apellidos en qué tiendas va a estar mi libro. Luego lo compruebas. Lo que no se puede comprobar, no cuenta.

Entonces, ¿cuál te conviene?

No te lo voy a decir yo, y desconfía de quien te lo diga en el primer mensaje, porque todavía no sabe nada de tu libro ni de lo que quieres.

Lo que sí te digo es cómo lo miro yo cuando alguien me lo pregunta. Si lo que quieres es el reconocimiento de que una editorial apueste por ti y tienes paciencia para esperar meses, ve a la tradicional y muévelo con agentes literarios. Si quieres el libro publicado este trimestre, con control sobre tu obra y sin atarte a nadie, la autoedición con servicios es tu camino. Y si alguien te ofrece una coedición, haz los números con calma antes de firmar: suma lo que pagas y réstale lo que dejas de cobrar durante los años de cesión.

Lo único que no haría nunca es firmar sin saber en cuál de las tres estoy. Y eso pasa más de lo que parece.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la coedición en una editorial?

En su sentido clásico, una coedición es un acuerdo entre dos editoriales para publicar juntas una obra y repartirse los costes y los derechos. En el uso comercial que se ha extendido en España, la palabra designa otra cosa: un acuerdo en el que el autor aporta dinero para la publicación y, a cambio, la editorial se queda con una parte de los derechos y de lo que venda el libro. Las dos cosas se llaman igual y no tienen nada que ver, así que conviene pedir por escrito qué se está contratando exactamente.

¿Qué diferencia hay entre una editorial tradicional y una de servicios?

La diferencia está en quién pone el dinero y en quién se queda los derechos. En la edición tradicional la editorial asume el coste y el riesgo, el autor le cede los derechos de explotación durante unos años y cobra un porcentaje de cada ejemplar vendido. En una editorial de servicios el autor paga el trabajo editorial, conserva íntegramente sus derechos, no firma exclusividad y la editorial no participa en las ventas.

¿Qué tiene que poner por ley un contrato de edición?

El artículo 60 del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual exige que el contrato de edición se formalice por escrito y que exprese si la cesión es en exclusiva, el ámbito territorial, el número máximo y mínimo de ejemplares, la forma de distribución y los ejemplares reservados al autor, la remuneración del autor, el plazo para poner la obra en circulación —que no puede exceder de dos años desde la entrega del original— y el plazo de entrega. La falta de forma escrita, del número de ejemplares o de la remuneración hace nulo el contrato.

¿Es malo pagar por publicar un libro?

No. Corregir, maquetar, diseñar una cubierta y gestionar el alta en las tiendas es trabajo profesional y cuesta dinero, igual que se lo cuesta a cualquier editorial. El problema no es pagar, es pagar sin saber qué. Lo que conviene exigir es un precio cerrado y desglosado por escrito, que los derechos de la obra sigan siendo tuyos, que no haya exclusividad ni permanencia y que nadie te obligue a comprar ejemplares.

Esto no es asesoramiento jurídico. Somos editores, no abogados. Lo que has leído es el panorama general y las obligaciones que la ley impone al contrato de edición, pero cada contrato concreto tiene sus matices. Si te juegas algo importante con una firma, que lo lea un abogado antes.

¿Tienes delante una propuesta y no sabes en cuál de las tres encaja? Escríbenos y te lo decimos, aunque la propuesta sea de otro.

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